Los asambleístas se reunieron el jueves y votaron cada uno de los 234 artículos del proyecto de constitución.
“El Islam es la religión del Estado y el idioma árabe es su idioma oficial. Los principios de la sharia islámica son la principal fuente de legislación”, decía una cláusula acordada.
El panel también aprobó una cláusula que establece que los principios de las tradiciones legales cristiana y judía guiarían sus asuntos personales y religiosos.
Se espera que el borrador final se envíe al presidente Mohamed Morsi para su aprobación antes de someterlo a referéndum popular.
Los Hermanos Musulmanes –cuyo candidato ganó las elecciones presidenciales hace seis meses– esperan que la medida ayude a poner fin a las protestas contra el presidente.
El 22 de noviembre, Morsi firmó un controvertido decreto que le permitía “emitir cualquier decisión o ley que sea definitiva y no sujeta a apelación”. La declaración también prohíbe a los tribunales impugnar las decisiones del presidente.
También ordenó un nuevo juicio de los funcionarios de seguridad involucrados en la letal represión de las protestas populares que derrocaron al dictador Hosni Mubarak a principios de 2011.
La medida provocó llamados a protestas a nivel nacional por parte de las fuerzas de oposición que calificaron la declaración como “un golpe contra la legitimidad” y “un duro golpe a la revolución que podría tener consecuencias nefastas”.
El miércoles, el presidente egipcio desestimó las críticas al decreto y dijo: “Mi principal responsabilidad es mantener el barco nacional para atravesar este período de transición. Esto no es facil. Los egipcios están decididos a [avanzar] por el camino de la libertad y la democracia”.
Reaccionó a las últimas protestas contra el decreto, diciendo que se trata de una medida temporal y que planea renunciar a sus poderes especiales cuando entre en vigor una nueva constitución.
Mohamed ElBaradei, premio Nobel de la Paz y ex director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica, dijo la semana pasada que Morsi había “usurpado todos los poderes estatales y se había autoproclamado nuevo faraón de Egipto”.
Sin embargo, durante sus declaraciones del miércoles, Morsi también rechazó las acusaciones de que es un nuevo dictador y señaló que había sufrido personalmente la delincuencia y la corrupción.
(Prensa TV)



