¿Qué debemos hacer para vivir juntos de forma pacífica?
La democracia no es el aparato para el gobierno de un grupo sobre otro. Es un mecanismo necesario para mantener el equilibrio entre todos los grupos sociales. En las democracias el sistema de gobierno debe establecerse bajo el imperio de la ley. Esa Ley que debe perfilarse de manera que no prefiera a un grupo sobre el otro.
Las democracias se basan en principios fundamentales, no en prácticas uniformes.
Presidencial; semipresidencial o parlamentario; Cualquiera que sea el tipo de sistema de gobierno democrático, existen ciertos principios indiscutibles de la democracia que deben defenderse independientemente del tipo de sistema de gobierno. Es decir, el equilibrio de poder; Imperio de la ley; libertad de expresión; prensa Libre; gobierno por la mayoría (junto con derechos individuales y de las minorías); elecciones libres y justas; protección de los derechos humanos básicos... etc.
Mientras estos valores estén firmemente establecidos, el tipo de sistema gubernamental no hace mucha diferencia.
El parámetro más crucial es el estado de derecho, que define, establece y protege el sistema político y gubernamental. La ley debe codificarse de manera que establezca la neutralidad del sistema político: los gobiernos deben estar sujetos al Estado de derecho; Se debe garantizar que todos los ciudadanos reciban igual protección ante la ley y que sus derechos estén protegidos por el sistema legal.
La Constitución y todos los demás acuerdos siempre han sido definidos por quienes detentan el poder. Esto se ha hecho de una manera que consolida la posición del grupo gobernante y garantiza el control permanente del grupo gobernante sobre el sistema político.
En un aparato tan antidemocrático, “el camino hacia el poder” se convierte en un callejón sin salida para quienes están fuera del sistema. Si un grupo no puede encontrar formas democráticas y legítimas de alcanzar el poder, tendrá que buscar formas alternativas.
El sistema democrático es necesario para todos. Quienquiera que tenga el poder en sus manos, actúa sólo para salvar el día. El derramamiento de sangre y la agitación nunca cesarán a menos que mantengamos la ley y el sistema gubernamental por encima de todas las consideraciones políticas e ideológicas.
Todos y cada uno de los individuos que viven en Medio Oriente deben iniciar una lucha por la democracia, el Estado de derecho, la igualdad de todos los ciudadanos ante la ley y, lo más importante, el respeto a la dignidad de todos los individuos.



