La declaración de Biden podría indicar un cambio significativo en la política exterior estadounidense hacia Turquía y la región.
Los formuladores de políticas estadounidenses son muy conscientes de que tal declaración heriría profundamente la conciencia pública turca y socavaría la confianza mutua y la amistad entre dos países. Biden no haría tal declaración, a menos que se hubieran calculado todos los riesgos potenciales.
Estados Unidos ha estado preocupado por los estrechos vínculos de Turquía con Rusia, su creciente poder militar y su asertiva política exterior. La administración Trump de alguna manera no sabía o no quería "tratar" el problema turco.
Si Turquía no es dócil, se la percibe como desafiante.
En el futuro próximo, podríamos esperar medidas tan audaces contra Turquía.
Como dice la leyenda; Se cree que los estadounidenses dicen que “Turquía es tan importante que no debería dejarse en manos de los turcos.
Poco después de asumir la presidencia, Biden dijo que pondría el internacionalismo en el centro de su política exterior y declaró triunfalmente que “Estados Unidos ha vuelto”. Abandonar Afganistán, detener el apoyo de Estados Unidos a la guerra en Yemen, enviar buques de guerra al Mar Negro y ahora el 'genocidio'... ¿Adónde planea llevar Biden a Estados Unidos?
Finalmente, la declaración de Biden no es un trabajo elaborado académicamente y no es vinculante desde la perspectiva del derecho internacional. Calificar de "genocidio" unos acontecimientos centenarios, a riesgo de deteriorar sus relaciones con un aliado de la OTAN, podría parecer una aventura para Estados Unidos.
Las relaciones entre Turquía y Estados Unidos podrían adquirir un carácter antagónico en el futuro próximo. Al menos a menos que Turquía se vuelva "tratable" como desean los estadounidenses.



